Mala Rodríguez: “En vivo me gusta sentir la energía”

España / 21 de febrero de 2018 / Autor: Yumber Vera Rojas / Fuente: Página 12

Tras 22 años de trayectoria, la rapera andaluza es una institución de la música urbana española, pero postergó su álbum porque se mudó a Estados Unidos y fue madre. “Qué bueno que a uno le sucedan cosas, porque a fin de cuentas yo trabajo con mi experiencia de vida”, dice.

Después de su actuación en la pasada edición del Personal Fest, Mala Rodríguez volverá a subirse a un escenario porteño mañana en Groove (Santa Fe 4389, a las 21), para repasar sus clásicos así como para adelantar las canciones de su esperadísimo nuevo disco. Y es que ya pasaron casi cinco años desde su último álbum de estudio, Bruja. “Qué bueno que a uno le sucedan cosas, porque a fin de cuentas yo trabajo con mi experiencia de vida”, justifica la rapera andaluza, quien, tras 22 años de trayectoria artística, se transformo en una institución del hip hop en español. “Todo lo que me pasó son como nuevos ingredientes que le pongo a la poción. Cuando arranqué el proceso de grabación de mi próximo álbum, en 2015 colgué en Soundcloud el sencillo ‘Egoísta’, que produjo Steve Lean (este uruguayo es considerado el principal arquitecto de la actual música urbana española), junto a otro tema más. Seguí haciendo cosas, pero de repente me fui a vivir a California. Estuve allá un tiempo y me enamoré”.

–¿De un estadounidense?

 

–Ehhh… Me pasaron cosas. Tuve una niña y mandé a la mierda el disco. Preferí ponerles atención a otras situaciones. La verdad es que me alegro de haber tomando esa decisión. Con la distancia, hoy el mismo trabajo se siente diferente. Así que, tras haber parado todo, estoy dándole los últimos detalles a mi nuevo material.

–Más allá de su hiato, no dejó de ofrecer recitales. ¿El show en vivo se convirtió en un laboratorio de ensayo para su nuevo repertorio?

–Cuando estoy en un concierto, me gusta sentir la energía. Quiero transmitir algo una vez que me subo al escenario. A diferencia del estudio, en el que hago otra clase de canciones, en el show en vivo trato de presentar los temas de otra manera, con otra base musical que corresponda a la energía del directo. Pero en mis álbumes hay beats más lentos y también más rápidos.

–En su última actuación en Buenos Aires usó bases propias del dubstep y del trap. ¿Así será la nueva encarnación de Mala Rodríguez? 

–Me gusta pensar que uno tiene que mostrar lo que es. Me crié escuchando dancehall, rap y música electrónica. A partir de eso, lo lógico sería presentar un poco de todo. No puedo hacer un concierto con canciones parecidas entre sí. Para mí, desde que empieza hasta que acaba, tiene que ser un viaje. Lo entiendo de esa forma.

–¿Ya tiene título su próximo trabajo? 

–Sí. Se va a llamar Nuevas drogas, y estoy trabajando en él desde el 2015.

–¿Qué opinión le merece el auge que experimenta la música urbana en su país a través de nóveles artistas como Bad Gyal, Los Santos, C. Tangana, Kaydy Cain y Los Zafiros?

–Es lógico. Me parece que ya era hora. Si bien lo que más triunfó en la actualidad ha sido eso, lo que me sorprende y me da pena es que la generación previa haya quedado perdida. Hay muchos músicos, raperos y gente del reggae que no tuvieron ese nivel de exposición. Y de repente ahora, desde que llegó el trap, esta oleada ha generado un gran revuelo en España. Pareciera que todos los planetas finalmente se alinearon con respecto a la música urbana. Además, en todas sus vertientes.

–A pesar de la revolución musical que desató el trap, especialmente entre el público joven, existe mucha ambigüedad sobre el género. Si bien su origen está asociado al tráfico de drogas y la misoginia, hoy hasta Shakira flirtea con ese estilo. ¿A qué se debe esa confusión?

–Es un sonido que ha explotado. Y funciona porque tiene esa cadencia lenta a la que se le puede entrar fácilmente y que no es desagradable. Ahora, que tú cocines crack, vendas drogas y te vayan a meter en la cárcel quince años porque entró un tipo en tu casa para llevarse todo el dinero o los kilos que tenías guardado debajo de la cama, no veo que lo hagan todos los que hacen trap. No sé quién va a pagar el precio de ser trapero a ese costo. Estuve en Atlanta cuando hice el disco anterior y ahí sonaba esa onda. A mí me fascina lo nuevo, las cosas raras en la música o meterme en Soundcloud para escuchar a artistas que sólo tienen dos temas colgados que están buenísimos. Es una actitud a la que siempre estoy abierta. Gracias a Internet, en este momento todo es comercial. Por eso fue muy fácil que el trap se desparrame por todos lados.

–Usted colaboró con artistas de géneros diferentes al suyo como Julieta Venegas, Benajmin Biolay, Iseo & Dodosound y El Guincho. ¿Qué es lo que más le atrae de este tipo de propuestas?

–Siempre me sentí muy atrevida para hacer todo tipo de cosas. Nunca tuve prejuicios de juntarme con artistas de otros estilos musicales, y disfrutar y experimentar. El asunto es que antes la gente tenía muchos complejos y las situaciones no se daban. Ahora es bastante común y agradable porque se siente más libertad en el ambiente. Los raperos de mi generación siempre me vieron como “¿Qué hace ésta?”. Sin embargo, tengo amigos que en otra época no hubieran escuchado trap, pero se atrevieron a hacerlo y, de paso, les gusta.

–También participó en el último álbum de Ibeyi, Ash (2017), quienes recientemente se presentaron en Buenos Aires. 

–A ellas criticaron por usar autotune…

–Pero el disco es muy bueno. 

–La gente aún se resiste a la renovación. Siempre va a pasar eso. Ellas hace rato que me localizaron, conocen mi trabajo, y la verdad es que son dos amores de persona. Encima, a pesar de su juventud, son unas artistazas. Deseaban hacer esta canción, que es en español, porque querían que fuera algo especial dentro de su álbum.

–A propósito de eso, antes cantar en español era una barrera para entrar en el circuito anglosajón, aunque desde hace un tiempo ya no lo es. ¿Cómo vio esa evolución?

–Desde que Daddy Yankee grabó la “Gasolina”, se abrió una nueva puerta. Estaba en Japón en 2005 y la escuché, no lo podía creer. Antes, entrar en el mercado anglo era imposible. Ni siquiera los puertorriqueños, quienes tienen un vínculo estrecho con los estadounidenses, lo consiguieron. Esto que está pasando es gracias a todo eso. Esto no es mágico, se venía cocinando. Y ya era hora de que pasara.

Fuente de la Entrevista:

https://www.pagina12.com.ar/96756-en-vivo-me-gusta-sentir-la-energia

Haydée en el mapa del amor

Cuba / 21 de febrero de 2018 / Autor: Michel Hernández / Fuente: Granma

Hace algunos días Alberto Tosca, ese emblema de la segunda generación de la trova, me comentaba que a lo largo de su extensa trayectoria ha rechazado varias peticiones de artistas para interpretar  sus temas porque no creen verdaderamente en lo que cantan y, con esa falta de sinceridad, me explicaba el trovador, era implacable.

Recuerdo esto porque Haydée Milanés siempre ha sido un ejemplo de todo lo contrario. La cantante sube al escenario sin poses, sin impostaciones, sin recursos al uso que desvíen la atención del público sobre lo que realmente importa: la música y las canciones ensambladas con la honestidad que siempre la ha llevado a distinguir el hecho artístico.

No les digo nada nuevo al afirmar que  Haydée es una de las figuras imprescindibles de la música cubana desde la última década. Se ha forjado una carrera sin grandes aspavientos de la cual celebró sus 15 años recientemente en el teatro Mella, con un concierto en el que puso como primera evidencia que el tiempo solo ha hecho reforzar el valor de sus canciones, de su obra, y de su sentido ético ante la música, algo que, se sabe, a veces se difumina ante las exigencias de los tiempos que corren.

Para entender la trayectoria de Haydée hay que remontarse a los inicios de los años 90 y principios de los 2000  cuando la escena alternativa cubana, vivía uno de sus grandes momentos de gloria. Desde el rap, la canción de autor, el jazz,  rock o el pop, se convertían en la conciencia de una parte de una generación que buscaba ver reflejada su vida y la vida nacional.

En medio de esa efervescencia, de ese apogeo soterrado, junto a las insoslayables lecciones de su padre, Pablo Milanés, creció esta joven compositora e intérprete que a sus 37 años ya ha puesto en valor su clase, primero componiendo temas desde una introspección muy propia que la colocan en el camino  pavimentado por notables cantantes femeninas en Cuba; luego defendiendo con elevada altura temas de sus contemporáneos como Descemer Bueno; más tarde  asumiendo como un acto de justicia hacia ella misma  las canciones de la entrañable Marta Valdés en el disco Palabras, y recientemente, cuando creyó que era el momento justo para que nadie pensara que se escudaba  en  la influencia de su padre, dio forma a un grupo de versiones de temas con los que Pablo Milanés cimentó su legado en la música cubana.

El disco se llamó Amor, lo estrenó a dúo con Pablo a lleno completo en el teatro Karl Marx, y ha catapultado la obra de esta cantante no solo en la Isla, sino en los planos internacionales. Entre esas 11 canciones,  Haydée entrega su mejor versión, juega con su voz de una manera magistral y el resultado y la honda comunión que establece con esos temas se percibe desde el punto de partida del fonograma, licenciado en Cuba por Bis Music y por la disquera independiente Casete en México, donde la cantante cubana ya se viene haciendo una presencia habitual.

No podemos pensar que Amor y Palabras fueran para la Milanés un sencillo ejercicio o un mero divertimento. Con estos discos  se afianza en los recursos que pone en juego en su trayectoria y, lo más importante, realza el lugar que decidió ocupar por su cuenta y riesgo en el presente cubano con canciones que alcanzaron la categoría de clásicos. Sabe que habrá tiempo para seguir esculpiendo su trayectoria  con esas pasiones de orfebre que la definen, pero antes de seguir por esos caminos inciertos que le depara  la carretera, decidió que era el momento de regresar a sus orígenes para mirar el entorno desde la objetividad que da el paso de los años y encontrar la energía, la creatividad y la voluntad que le permitan sortear los lances que inevitablemente,  vendrán.

Ya no es la muchacha refugiada en la timidez que fue en sus primeros conciertos. Ahora establece una estrecha relación con el público, maneja los climas de mayor tensión con soltura y logra que sus canciones hagan el trabajo que les corresponde en el corazón del público. Pero hay algo que, pese al paso del tiempo,  no ha cambiado en Haydée. A veces en el escenario parece un ser devorado por la soledad y la tristeza y logra  que esa sensación llegué a doler en los que creemos desde abajo que el hecho de cantar es para ella, vaya paradoja, una experiencia demasiado dolorosa y demasiado gratificante. Encima, parece que entre sus canciones también necesita el silencio para recordarse, para recordarnos, que ella es solo una rama de un árbol arraigado fuertemente al suelo.

La cantante está terminando una nueva edición del disco que preparó junto a su padre. Para ello mantiene colaboraciones con artistas del calibre de Omara Portuondo y las mexicanas Julieta Venegas y Lila Downs, entre otras. De ahí saldrá Amor Deluxe, esa esperada versión del disco con el que Haydée se ha rencontrado con ella misma y lo demuestra en cualquier escenario que le sirva de refugio, ese momento en que parece que cierra la puerta y el mundo, nuevamente, le queda demasiado lejos. Pero solo en apariencia, porque con sus canciones también mira a fondo el mapa de la realidad nacional, y lo devuelve con un poco de amor.

Fuente de la Noticia:

http://www.granma.cu/cultura/2018-02-20/haydee-en-el-mapa-del-amor-20-02-2018-18-02-17