Las Comisiones de mujeres en los sindicatos docentes

Marilina Arias | Docente CABA Miembro del Consejo Directivo de Ademys

Julieta Azcarate | Congresal de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE)

Las comisiones de mujeres atraviesan la historia de la clase trabajadora. En un gremio con gran mayoría de mujeres, y frente al ajuste macrista, ¿qué rol deben cumplir en los sindicatos docentes?

Desde sus orígenes, el movimiento obrero combativo y las mujeres como parte de él pusieron en pie comisiones de mujeres. Codo a codo junto a sus compañeros, las esposas de los trabajadores, madres, hermanas, protagonizaron luchas contra despidos y mejoras en las condiciones laborales, demostrando diversas formas de organización. Estas comisiones, además de haber sido puntos de apoyo fundamentales sin los cuales las luchas no habrían triunfado, son un enorme impulso para la participación política de las mujeres.

En la actualidad, el rol de las comisiones de mujeres cobra cada vez más fuerza. A la precarización del trabajo heredada del gobierno kirchnerista, se sumaron las medidas del macrismo: miles de despedidos en la calle, tarifazos en los servicios y el transporte y una inflación creciente. La mayoría de las docentes son madres solteras, sostenes de hogar, que trabajan entre dos y tres cargos para llegar a fin de mes. Con el ajuste que lleva adelante tanto el macrismo como los gobiernos provinciales del Frente para la Victoria, lo que crece es la feminización de la pobreza.

Comisiones abiertas para la lucha

Las docentes de Pan y Rosas y la Corriente 9 de Abril en el Frente de Izquierda impulsamos Comisiones de mujeres en los sindicatos y en cada lugar de trabajo para pelear pelar por nuestros derechos, abriéndolas a trabajadoras afiliadas a distintos sindicatos docentes y no afiliadas, a auxiliares, a trabajadoras de cocina, a madres y estudiantes.

La Comisión de mujeres trabajadoras de la educación de Ademys es un gran ejemplo de esto y su origen tiene esta impronta. Se puso en pie en el 2009, ante la desaparición de una alumna a manos de una red de trata. Como maestras y como militantes por los derechos de las mujeres, dimos una gran batalla junto a otras compañeras para demostrar el rol que podían y debían jugar los sindicatos ante casos como estos, exigiendo que se pongan a la cabeza de difundir, organizar y movilizarse hasta que la niña apareciera. Fue una gran experiencia de lucha y organización y, finalmente, logramos que la joven aparezca.

Desde ese momento sostenemos esta comisión junto a otras agrupaciones, batallando contra el corporativismo, por su autonomía y soberanía en relación a las decisiones. Conquistamos una gran tradición para el sindicato -cuando aún lo dirigía el michelismo-, como el aporte de sus recursos para que muchas mujeres puedan viajar a los Encuentros Nacionales de Mujeres. También desarrollamos campañas por los derechos de las mujeres, participamos de movilizaciones masivas como las del 3 de junio por Ni una Menos, impulsamos la campaña por la liberación para Belén, talleres, cursos y otras iniciativas ideológicas abiertas a toda la comunidad educativa, de las que han participado mujeres trans, estudiantes terciarias, inmigrantes y trabajadoras de cocina también.

Propusimos reformar los estatutos del sindicato aumentando al 50% el cupo mínimo femenino dentro de la Comisión Directiva, para promover que más compañeras sean parte de los máximos cargos. Con el apoyo de cientos de docentes logramos conquistar la Secretaría de la Mujer y Género dentro de la Comisión Directiva del sindicato y que la organización de las mujeres sea una de sus responsabilidades. Un gran paso en la pelea porque el sindicato tome en sus manos la lucha por nuestros derechos .

Reivindicamos el carácter de nuestra comisión de mujeres, que desde sus orígenes promovió la participación de las estudiantes y madres de nuestras escuelas, auxiliares y trabajadoras de cocina, las más precarizadas dentro de las escuelas, apostando a colaborar en su organización y su lucha.

Celina, trabajadora de cocina, es parte de esa experiencia: “Trabajé hasta hace poco en los Comedores de las escuelas de Capital. De ahí la relación con las compañeras docentes. Con ellas pude viajar al Encuentro de Mujeres y con su sindicato. Las experiencias vividas siempre las tomé como algo valioso y fundamental para la mujer trabajadora. La Comisión de Mujeres de Ademys nos brindó la oportunidad de viajar, por primera vez, a un encuentro a trabajadoras auxiliares y de cocina. Para muchas, fue la única forma de poder ir al Encuentro. Organizarse con otras compañeras y sentir ese enorme cambio en sus vidas. Conocer a miles de mujeres que luchan por mejorar sus salarios y condiciones laborales, contra la violencia machista y por mejorar la vida de sus hijos. Un Encuentro donde llegan trabajadoras de casi todo el país, con voces diferents, pero con los mismos problemas de toda mujer trabajadora. Los sufrimientos se viven en cualquier rincón del país y del mundo. La explotación, el maltrato laboral y la violencia machista no tienen fronteras. Estas compañeras, a las que hay que darles una mano hoy, volverán convencidas y decididas a organizarse para conquistar sus legítimos derechos. Por eso, la importancia de facilitarles el viaje”.

Samantha, auxiliar municipal en el distrito 15, relata: “Viajé por primera vez a un Encuentro de mujeres con la Comisión de Mujeres de Ademys. Fue una experiencia inolvidable. Aprendí mucho. Al bajar del micro finalmente me decidí a estudiar en el profesorado y, una vez allí, organicé la comisión de mujeres. Al año siguiente impulsamos una gran campaña por jardines para los hijos de las estudiantes y ese año ya sacamos un micro propio desde la comisión con estudiantes del profesorado”.

Estas experiencias demuestran el orgullo que sentimos las maestras por retomar las mejores tradiciones del clasismo. Fue así que logramos imprimir en nuestro sindicato el horizonte de unir por abajo lo que gobiernos, patronales y burocracias dividen por arriba. Es un enorme ejemplo para mostrar al resto de los sindicatos y sus conducciones, como la UTE, lo que significa que un sindicato esté a la cabeza de organizar la pelea por los derechos de las mujeres trabajadoras. Por eso le exigimos a su conducción que convoque reuniones abiertas de la Secretaría de género, que se proponga organizar a miles de docentes y trabajadoras en las escuelas. Porque no alcanza con sacarse la foto por Ni una Menos, como han hecho sus dirigentes, si luego no se proponen ser miles en las calles para luchar.

Para poner en pie a miles de mujeres en las escuelas

Desde Pan y Rosas damos batalla día a día para combatir y desnaturalizar la opresión de género que muchas veces nos lleva a pensar que “no podemos” o “no tenemos tiempo” para la participación política o sindical, por la casa, los hijos, la “tercer jornada”. Cuestionamos que esas tareas tengan que recaer siempre sobre nosotras y luchamos contra esa doble opresión que sufrimos por ser mujeres y trabajadoras.

Tomamos y levantamos la tradición de la Comisión de Mujeres de Donnelley, que estuvieron en pie de lucha cuando la empresa quiso cerrar y despedir a sus trabajadores, tomaron la fábrica y ahora pelean por su expropiación bajo control de los trabajadores. De las Comisión de mujeres aeronáuticas, que pelean contra el abuso y persecución patronal. Ellas nos marcan un camino, y nosotras desde los sindicatos docentes también nos proponemos seguir construyendo comisiones de mujeres que estén al servicio de la lucha y organización de las trabajadoras de la educación, afiliadas y no afiliadas, precarizadas, de todas las trabajadoras de la comunidad educativa, para pelear juntas por nuestros derechos.

Porque conquistamos la licencia por violencia de género y vamos por este derecho para todas las trabajadoras; porque fuimos miles por #Ni Una Menos, logramos la libertad para Belén y vamos por la anulación definitiva de su condena. Porque queremos ser miles este Encuentro Nacional de Mujeres, peleando contra el ajuste que recae en nuestras espaldas, por educación sexual integral en todas las escuelas, por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, por el desmantelamiento de las redes de trata y contra toda forma de violencia machista.

Las docentes vamos a un paro nacional el próximo 27 de septiembre convocado por la CTERA, el tercero en lo que va del año, por salario y en defensa de la educación. Nos proponemos tomar ese paro en nuestras manos y llevar todas nuestras reivindicaciones como mujeres trabajadoras. Necesitamos superar a la burocracia sindical Celeste y construir un plan de lucha unificado para enfrentar los ataques a la educación pública y a sus trabajadoras. El Encuentro de mujeres este año en Rosario será una importante instancia de lucha y coordinación para organizarnos junto a las docentes de todo el país, con las estudiantes, y discutir cómo enfrentamos la “evaluación de calidad educativa” del gobierno y el Banco Mundial, cómo frenamos los ataques a la educación pública y cómo nos organizamos para conquistar todos nuestros derechos.

http://www.laizquierdadiario.com/spip.php?page=gacetilla-articulo&id_article=54639

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s