El maltrato laboral destruye

El ‘bullying’ laboral o ‘mobbing’ es una conducta abusiva, intimidante y atemorizante que interfiere en el trabajo de un empleado y hasta en su salud mental

  • El maltrato laboral destruye
Coralis Orbe
coralis.orbe@listindiario.com
Santo Domingo

Santiago Rojas tiene más de 20 años laborando para una empresa privada. En el departamento en el que desempeña sus funciones se distingue por ser callado, servicial y dispuesto a colaborar en todo lo que puede, pero desde hace un tiempo su ambiente de trabajo ha cambiado: sus compañeros no pierden la oportunidad para burlarse de él o esperar a que cometa un error para criticarlo.

Sin embargo, la amabilidad y sensibilidad de Santiago no le permiten exigir respeto a sus compañeros ni denunciar ante su superior el estado en el que vive. Cada burla que hacen delante de él, lo hiere, pero él calla.

Santiago es víctima de “bullying” laboral, un tipo de acoso del que solo se habla mucho en el caso de niños y adolescentes, pero que también se registra en las atmósferas laborales.

“El ‘bullying’ laboral o ‘mobbing’, como más se conoce en Estados Unidos, es una conducta abusiva, intimidante y atemorizante que interfiere en el trabajo de un empleado, porque a veces la víctima deja de cumplir con sus obligaciones y se siente mal, pero teme a hablarlo. Es algo que siempre ha existido, pero ahora es un tema de moda”, explica Aída Troncoso, presidenta de la Asociación Dominicana de Administradores de Gestión Humana (Adoarh).

Según Troncoso, los empleados que son víctimas de este tipo de acoso, como Santiago,  no hacen bien su trabajo o no dan lo mejor de sí porque se sienten apocados.

Además, se les hace imposible llevar una vida laboral tranquila; los compañeros los excluyen de actividades y no los hacen sentir parte del grupo. La situación puede ser tan difícil para estas víctimas que hasta llegan a necesitar terapia psicologica, asegura la presidenta de Adoarh.

(Enfrentar

HAY QUE ROMPER EL SILENCIO

(( El acoso en el trabajo debe ser enfrentado, de otra manera este problema no se solucionará.

El doctor Fidel Valera Warden, psicoterapeuta del centro Vida y Familia, dice que la víctima de acoso debe reconocer lo que está pasando, “buscar apoyo externo, romper el silencio y convertirse en el protagonista de su propia recuperación”.

Pero, la situación puede ser muy compleja ya que, a veces, “la persona atacada no se da cuenta de la mala intención que hay en su contra porque es sumisa, dócil, de carácter flexible y permite todo, según explica la presidenta de Adoarh, Aída Troncoso.

Trastornos que causa el acoso

Primero se siente inquietud, ansiedad, agresividad moderada y alteración en el sueño. Luego, la duda de si se es el centro de las burlas en el área de trabajo. Así explica el psicoterapeuta Fidel Valera Warden los primeros síntomas que se reflejan en una persona víctima de “mobbing” o acoso laboral.

Después de las mencionadas fases, dice, la víctima busca una explicación de su situación en el trabajo, pero puede que no reciba apoyo de sus superiores o compañeros y caiga en la depresión, disminuya su concentración, motivación y se distancie de sus redes sociales.

Pero el problema va más allá, asegura Valera Warden, sigue a una fase de estrés-ansiedad con alteraciones de los sistemas cardiovascular y digestivo, conflictos familiares y agresividad hasta caer en un estado crónico de deterioro que lleva al ausentismo laboral, licencias médicas prolongadas y diferencias conflictivas con los demás.

“La gente que es víctima de acoso no sabe cómo manifestarlo y por ello cae en depresiones”, dice Aída Troncoso, presidenta de la Asociación Dominicana de Administradores de Gestión Humana (Adoarh).

Casos comunes

Troncoso lamenta que los casos de “mobbing” sucedan tan a menudo y que la víctima pueda durar un tiempo sufriendo esta situación sin que nadie lo sepa o le brinde ayuda.

Insiste en que, a veces ,“los primeros que no nos damos cuenta somos los de gestión humana y eso es un punto débil que tenemos, porque debemos tener una mente más abierta para ver que ese tipo de cosas pasan. Tenemos que tratar de intervenir o de mediar en esas situaciones y evitar el relajo. Hay maneras, pero lamentablemente no todo el mundo está alerta”.

Perfil del acosador y del acosado 

Dos extremos en cuanto a las personalidades se pueden observar en una persona que acosa y otra que es acosada.

Según Troncoso, las personas que se dedican a acosar o iniciar burlas en contra de un compañero en el ambiente de trabajo son de carácter fuerte, planifican  lo que van a hacer en torno a su víctima. Les gusta hacer sentir mal a los demás.

Valera Warden describe al acosador como una persona con rasgos marcados de narcisismo, impulsividad, mediocridad profesional, inseguridad y dificultad para sentir culpa.

El especialista dice que funciona en base a la envidia y a un complejo de inferioridad. Además, es mentiroso para convencer mediante al engaño.

“Es controlador, para supervisarlo todo, no ceder el poder y manipular a su antojo. Crítico, no alaba el trabajo de nadie, ofrece opiniones poco constructivas. Es prejuicioso con el género, clase social, educación y creencias de sus víctimas. Se piensa ser el líder indiscutible,  no se cuestiona en su capacidad, no hace diferencia entre liderar e intimidar”, explica el psicoterapeuta sexual y de parejas del centro Vida y Familia.

Asimismo, dice, es ‘un dos caras’: desagradable y violento con su víctima; encantador frente a los otros compañeros.

Un acosador puede ocupar cualquier cargo en la empresa.

En cuanto al perfil de las víctimas, Valera Warden expresa que son personas que despiertan envidia, que son consideradas como una amenaza para el trabajo del otro; las vulnerables que buscan afecto y aprobación.

Además, las víctimas se distiguen por ser justas e íntegras, de noble actitud, por ser quien denuncia las malas prácticas y defiende a los compañeros de las injusticias.

Son autónomas por ser capaces de tomar decisiones, con una gran capacidad de trabajo y se conducen con una elevada capacidad profesional.

“Los blancos para ser ‘víctimas’ de acoso son populares, con carisma, cooperadoras, empáticas, positivas, felices, con buenas redes familiares y sociales, y, desafortunadamente, son personas con poca confianza en sí mismas”, expresa Valera Warden.

Ambos especialistas coinciden en que las víctimas tienen que denunciar este tipo de actos sin ningún miedo ante su supervisor.

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FUNCIÓN DE LA EMPRESA ANTE LA SITUACIÓN

Los departamentos de gestión humana en una empresa necesitan estar alerta en cuanto a la atmósfera laboral. Pero, detalla Aída Troncoso, presidenta de Adoarh, los casos de “mobbing” llegan a este departamento cuando ya la víctima no da los mejores resultados en su trabajo y tiene varios reportes por faltas cometidas.

La especialista entiende que, para evitar estos casos y prevenir situaciones de otro tipo en la empresa, se hace necesario implementar encuentros para mantener una buena comunicación, la empatía entre subalterno, supervisor y el personal del departamento de recursos humanos.

“Se trata de un ambiente creado para que el empleado pueda decir si se siente mal, qué le preocupa y qué les hace sentir bien.  Personalmente yo creo que hay que tener un espacio para eso, para atender el bienestar del empleado. No creo que lo tengan todas las empresas porque se trata también de un tema de presupuesto”, dice.

http://www.listindiario.com/la-vida/2016/04/04/414049/el-maltrato-laboral-destruye

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