Músicos y medicina

Alonso Arreola
Twitter: @LabAlonso

Músicos y medicina

El mayor acierto de Adolfo Martínez Palomo, además del concepto del libro en sí, es el tono de su escritura. No se trata de un mamotreto académico abocado a numeralia o data fría tras insensibles elucubraciones, sino de un ameno trabajo que refleja amor por la música, interés genuino por los misterios que subyacen en el matrimonio entre la inspiración y el padecimiento de enfermedades físicas o mentales. Los ejemplos abundan, claro, pero Martínez Palomo va mucho más lejos y presenta el resultado de una labor titánica que no se entrega al morbo de la ocurrencia llana. Sí, nos deja conocer el perfil médico de Bach, Haydn, Rossini, Schubert, Bellini, Chopin, Schumann, Wagner, Verdi, Chaikovsky, Mozart y Beethoven, pero desde una perspectiva clínica que contribuye a completar la imagen de su ser artístico.

Su experiencia con la pluma, por cierto, no es nada nueva. Nacido en 1941, este médico cirujano es miembro del Colegio Nacional desde 1986. Tiene maestría y doctorado en Ciencias (una por la Queen’s University de Canadá y el otro por la UNAM), así como estudios de postgrado en Francia. Cuenta con más de diez libros dedicados a la biología celular, la bioética y las ciencias para el desarrollo, así como cientos de artículos en destacadas publicaciones de medicina. Dicho esto, ¿cuál es la historia del libro que presenta? Editado a inicios de este año por El Colegio de México, la unam y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Músicos y medicina, historias clínicas de grandes compositores es el fruto de las conferencias que Martínez Palomo presentó el año pasado –acompañadas por intérpretes en vivo–, con el objetivo de divulgar grandes repertorios, pero también de “responder” preguntas que nacen ante seres superiores, cuyo diagnóstico médico desconocemos. ¿El genio se hace o se nace siendo genio? ¿De qué manera contribuyen las enfermedades a la construcción de ese genio?

Con tal impulso, este libro aborda la vida de esos doce personajes notables del repertorio culto, atendiendo no sólo a los sufrimientos que los llevaron a la tumba, sino a los males que intervinieron (en algunos casos desde que nacieron) en su manera de ver el mundo, de crear una obra artística. Ello no deja de lado un sabroso contenido biográfico en el que interactúan muchas personas más (familiares, amigos, amantes), a las que resulta interesante seguir en tanto apoyan o dan la espalda al virtuoso enfermo. De su mano atestiguamos los problemas oculares de Bach, la decadencia mental de Haydn, el silencio de Beethoven, la malformada oreja de Mozart, la gonorrea de Rossini, la sífilis de Schubert, entre muchas aflicciones más que los humanizan y nos regalan empatía.

Ahora una confesión: hubiéramos querido hallar a algún compositor mexicano o latinoamericano, o a una mujer, independientemente de su influencia en el canon occidental. Incluso se podrían haber incluido otros géneros musicales con la justificación médica por delante. Es verdad que eso habría roto la concisa unidad que prevalece en el volumen, pero quede como una provocación a su autor, pues se antoja que alguien con su lucidez se aproxime al alcoholismo de Silvestre Revueltas y José Alfredo Jiménez; a la soberbia dictatorial de Carlos Chávez; a la enfermedad progresiva de Manuel m. Ponce; a las afecciones cardíacas de José Rolón; a los “accidentes” de Agustín Lara; a las dolencias hepáticas de Julián Carrillo.

Por otro lado, debemos hablar de la magnífica presentación impresa de este título. Decenas de pinturas, fotografías, tablas y viñetas ilustran lo que vamos aprendiendo. Además, observamos cambios tipográficos y múltiples aciertos en el diseño editorial y criterios de estilo (cornisas, pies de foto, ventilaciones, guardas), todo lo que da un bello esqueleto al contenido. Finalmente, y atendiendo al perfil de su autor y de las instituciones que lo apoyaron, se puede ver un nutridísimo cuerpo analítico integrado por citas, notas y referencias bibliográficas al final de cada capítulo. Se trata de verdaderos faros para quien desee hallar más información sobre las consecuencias que trae el sufrimiento por enfermedad a quienes poseen el genio de la música.

Tenerlo en las manos hace sentir bien. Búsquelo y escuche ya no el acorde del piano, la melodía de la cuerda, el ritmo del timbal, sino el terrible canto del cuerpo que enmudece adolorido, buscando escapes en el espíritu y la mente. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

http://www.jornada.unam.mx/2015/10/18/sem-alonso.html

2015 en Compton: dos obras maestras del rap

2015 en Compton: dos obras maestras del rap

2015 en Compton: dos obras maestras del rap

En la indescifrable inmensidad de la ciudad de Los Ángeles hay un polígono de calles que delimita un lugar legendario. Hablamos de Compton, una extensión sin coordenadas que vio nacer a una de las primeras bandas superventas del género, N.W.A. (grupo que integraban DJ Yella, Dr. Dre, Eazy-E, Ice Cube y MC Ren), la primera respuesta de la costa Oeste americana al género que años antes habían inventado Grandmaster Flash, Afrika Bambaata y Public Enemy. Los N.W.A. trajeron algo nuevo: el orgullo de pertenencia al barrio que estaba en los pioneros del género fue un paso más allá. En la fértil cantera de pandilleros que era la enorme y depauperada extensión de la ciudad de Los Ángeles, surgió el llamado “gangsta rap” y buena parte de los estilos asociados a él: tanto en producción como en temática, los discos de este grupo fueron revolucionarios. Esta historia la cuenta mejor “Straight Outa Compton”, la película que este año ha traído a la taquilla las desventuras un tanto desquiciadas de aquellos chicos malos que se hicieron millonarios y de paso una excelente banda sonora de hip hop facturada en 2015 con el espíritu de antaño.

Uno de los principales responsables de aquel sonido explosivo de N.W.A a finales de los años 80 fue el carismático productor Dr. Dre, que está detrás de algunos de los discos más exitosos comercialmente de la historia del rap, y nacido y criado en Compton. Dr. Dre llevaba cinco años tratando de lanzar un álbum conceptual, de nombre “Detox”, que sería el testimonio de sus intentos de “desintoxicarse” de tanta fama y disco comercial, proyecto que finalmente descartó. El productor está

detrás de “Compton”, la banda sonora de la película que cuenta su propia historia, y cuando el egotismo se permite el productor se desata y firma sus mejores trabajos. El áñlbum, que casi cuenta un día en la vida de la legendaria Compton es sobresaliente. Diverso en tiempos y estilos, reúne a excelente selección de rimadores nuevos con colaboraciones estelares como Eminem, Snoop Dogg, Kendrick Lamar y Xzibit a través de 15 cortes sin desperdicio.

¿Y de qué hablan las canciones? Pues de la vida a veces lenta a veces velocísima del barrio pero siempre con el nombre de Compton de fondo. Del alambre de sus calles, de la responsabilidad de los que proveen para llenar la nevera de una vivienda social (“It’s All on Me”), y de los que, a pesar de saberse esclavos de la negrera industria del entretenimiento siguen trabajando en sus rimas en vez de ir al club a echar un trago (la soberbia “All in a Day’s work”). En cada tema cambian los paisajes y los estilos de rimas y Dr. Dre logra meter cinco ideas diferentes en canciones con desarrollos largos y ambiciosos como en “Darkside/Gone” y “Loose Cannons”, en la que combina sampleos con dibujos vocales de mucha riqueza. Los diálogos de la película juegan un papel narrativo en un disco que no deja espacio al aburrimiento.

2015 en Compton: dos obras maestras del rap

Cosa diferente es el estilo de rap cósmico de Kendrick Lamar (Compton, 1987) quien, por supuesto, como el MC más en forma del planeta, participa en la banda sonora de la película como un homenaje a su propio nacimiento. Muy bueno tienes que ser para que David Bowie te cite como la principal referencia de su siguiente trabajo, que llegará a las tiendas en enero, y en el que da la espalda al rock en favor de unos ritmos negros que dice haber redescubierto con este trabajo del que hablamos. “To Pimp a Buitterfly” es un álbum en el que hay que trabajar, en el que cabe el free jazz, el spoken word y todo un mundo de bases y ritmas que han dejado por sabida la vieja escuela y se abren a una nueva era del hip hop. Esta es la “apertura de mente” que sedujo al Duque Blanco y que abarca desde el del funk de George Clinton –que participa en el álbum– al reggae de Boris Gardiner. Por algo le consideran el sucesor más directo de Kanye West. Temas como “King Kunta”, además, demuestran que tiene el hit al alcance de la mano y que si no lo hace es porque, sencillamente, no le da la gana. “These Walls”, “u”, “Allright” y “Hood politics” son muestras de un talento que necesita de un nuevo vocabulario.

Pero no es un muchacho superficial. Un ejemplo es la figura de Lucy, una especie de alter ego creado por el rapero con la que Kendrick mantiene un diálogo en el disco (“For Sale?”) y que ha dado lugar a todo tipo de interpretaciones. ¿Es Lucy la representación de todos los malos deseos y ambiciones de Kendrick? ¿Representa a la avaricia y al poder, esas cosas que desea un chico de Compton y que nunca podrá alcanzar? ¿Habla de la América despiadada de las compañías y el neoliberalismo? ¿Es una idea romántica de Lucifer? Sabemos que el joven rapero está en contra de las drogas y Lucy es un nombre que en la calle le dan al LSD ¿Es Lucy también eso? En los versos del joven rapero hay mucho por descubrir, y solo ha publicado tres discos. Este ha sido un año para celebrar el hip-hop. Gracias a Compton

Sarandon de armas tomar

Sarandon de armas tomar

Con 69 años que parecen 20 menos, la actriz más combativa de Hollywood sigue empeñada en cambiar el mundo. ¿Lo último? Rescatar refugiados en aguas griegas junto a los bomberos de Sevilla

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ISABEL IBÁÑEZ

26 diciembre 2015

Cómo llamar a lo de Sarandon? Más que activismo, esto es ‘hiperactivismo’. Ahora está en Grecia, junto a los bomberos sevillanos que han acudido a Lesbos para salvar a las personas que siguen cruzando el mar en su camino a Europa. Susan Sarandon (Nueva York, 1946) se acaba de embarcar literalmente en su penúltima aventura quijotesca a sus maravillosos 69 años, y no hablamos de estética, que también, sino de esa fuerza ciclogenética más propia de la juventud que la ha acompañado toda su vida. Conocimos su tendencia a meterse en problemas con aquella foto que la mostraba sonriente siendo introducida en un furgón por un ‘cop’ de Nueva York; en 1999 fue arrestada junto a otras 219 personas en la decimotercera jornada de disturbios por la muerte del inmigrante guineano Amadou Diallo, abatido por 41 disparos de los policías estando desarmado. «Si no estamos aquí hoy, estamos diciendo que lo que sucedió es aceptable y normal, y creo que eso hace un flaco favor a los otros agentes. La discriminación racial no es aceptable. No creo que queramos vivir seguros a expensas de nuestras libertades civiles», dijo entonces. Suena a reciente, ¿verdad? Sí, el mundo no ha cambiado demasiado desde entonces.

Tampoco lo ha hecho Sarandon, empeñada en virar el rumbo de todo aquello que no le gusta. Y es mucho. En vez de la filosofía marxista (de Groucho), aquello de «Paren el mundo, que me bajo», optó por mover las cosas desde dentro. En la ceremonia de los Oscar de 1993 presentaba el premio al Mejor Montaje al lado de su amor más duradero, Tim Robbins, 23 años juntos llevando muy a gusto la etiqueta de pareja díscola de Hollywood. Ambos emplearon su tiempo para exigir al Gobierno de EE UU el cierre de un campo en Guantánamo para refugiados haitianos con sida. Dos días después de sus palabras, que culminaban dos años de protestas, el centro fue declarado inconstitucional y clausurado. Victoria para Susan.

En una entrevista publicada hace un año en el semanario ‘The Talks’, le preguntaban si aún creía posible enderezar nuestro planeta. «Crecí en los años 60 y 70, y como el mundo estaba cambiando había una creencia de que los EE UU seríamos parte de varias revoluciones. Se tiende a olvidar el idealismo con los años. Con la edad se vuelve más y más difícil creer en la acción, pero hay cierta cantidad de ingenuidad que te permite pensar que se pueden cambiar cosas». Y contó la historia del pediatra Benjamin Spock, que al comienzo de la guerra de Vietnam disfrutaba de un gran éxito gracias a sus libros sobre el cuidado del bebé. «Pero tuvo un momento de clarividencia cuando vio a tres madres en las escalinatas de la Casa Blanca protestando por la guerra con sus bebés en los carros, y pensó: ‘¿Qué estoy haciendo?’ Se dio cuenta de que no eran suficientes sus libros si no hablaba de la guerra. Y fue porque esas mujeres estaban allí».

Consumo de marihuana

«Soy una firme creyente de que si más gente fumara en vez de beber el mundo sería un lugar mejor»

Derecho al aborto

«Tuve uno con 20 años. Salí con un tipo medio loco y tener un hijo suyo no era lo correcto»

Más tarde, llegó el otro Guantánamo, producto del 11-S y la invasión de Irak. Sarandon también tenía algo que decir. En enero de 2007 habló así junto a Robbins y ante decenas de asistentes que pedían a gritos la destitución de Bush -cuya cara decoraba su camiseta-: «Digo a los que me dicen que estamos librando esta guerra allá para que no venga aquí: ¡Escuchad a los hijos y a las hijas de los que vuelven y a sus familias, y sabréis que la guerra se está librando aquí, en los corazones, mentes y cuerpos de los que vuelven y que ya han sacrificado tanto! ¡Avergonzaos! Es hora de aliviar a nuestros soldados del lastre de la crisis política de la guerra de Irak, y de comprometernos a cuidar a una nueva generación de norteamericanos que sufren, severamente heridos y mentalmente perturbados. Gracias».

‘Pezones de la década’

Apoya a Obama. Está implicada en el movimiento LGBT y en la causa feminista, pese a haber sido declarada en su momento por la revista ‘Playboy’ algo así como ‘pezones de la década’. Al grito de «¡Pongamos a una mujer ilustre en el billete de 20 dólares», exigió representación femenina en la moneda de su país. Fue nombrada embajadora de Unicef y trabaja con Heifer Internacional, una ONG que dona animales de granja a familias que los necesitan, ya sea para trabajar como para sacar leche, huevos, carne… Y es una habitual en la lucha por el derecho al aborto. De hecho, ella misma pasó por uno: «Tuve un aborto con 20 años. Mi primer matrimonio (con Chris Sarandon) se caía a pedazos. Yo vivía un romance con otro tipo bastante loco y sabía que tener un hijo suyo no era correcto».

Durante el rodaje de ‘El ansia’ junto a David Bowie, con el que tuvo un ‘affair’, sufrió una grave hemorragia que los médicos zanjaron con una imposibilidad de tener hijos, por culpa de una severa endometriosis. Pero hasta en eso venció a los elementos: fue madre a los 36 años de su hija Eva (con el director italiano Franco Amurri) y luego volvió a parir con 43 y 46 dos niños de Robbins, con el que nunca se casó por eso de ir a la contra, de vivir un amor romántico y sin ataduras que se terminó en 2009. Hasta hace unos meses salía con un empresario de 37 años que quiso participar en un ‘reality’. Pero las cámaras seguían a ambos en su día a día y ella no lo pudo soportar.

Tampoco se casa con la Iglesia: en 2011, la actriz, la mayor de nueve hermanos en una familia de católicos, llamó «nazi» al papa Benedicto XVI. Hoy muestra sus simpatías por Francisco, al que augura un futuro negro; cree que acabará asesinado «porque es el ‘Papa del pueblo’».

Ese mismo año apoyó la causa de los ‘indignados’ (Occupy Wall Street) encuadrada en la crisis económica: «Hay un montón de personas diferentes aquí que quieren cambiar la enorme brecha entre ricos y pobres», dijo. Ha apoyado campañas de Greenpeace; recaudó fondos para las niñas y mujeres de Camboya víctimas del tráfico sexual; desde Nepal pidió a los turistas que viajasen allí tras el terremoto… Ya había visitado Haití tras el devastador seísmo de 2010 junto a Demi Moore y Sean Penn… Precisamente con él rodó ‘Pena de muerte’, que se acaba de hacer realidad para ella: ahora pelea para que Richard Glossip, encarcelado en Oklahoma hace 18 años por asesinato, no sea ejecutado.

Reconoce que suele liarse un porro cuando se sienta a leer un guión porque le abre la mente. Su punto de vista puede encontrarse en otra entrevista concedida el año pasado a la revista ‘High Times’, número uno sobre el consumo de marihuana: «Prefiero tener a mis hijos fumando hierba que bebiendo. Soy una firme creyente de que si más gente fumara, no solo con fines medicinales sino como estilo de vida, en lugar de beber, el mundo sería un lugar mejor. Como he explicado a mis hijos, me ayuda a tomar un descanso de una vida muy ocupada. Aunque nunca tendrás una vida muy completa si estás drogado constantemente desde una edad temprana», advierte. Buf, normal que necesite desengrasar un poco. Ah, también rueda películas.

http://www.hoy.es/sociedad/201512/26/sarandon-armas-tomar-20151226002547-v.html

Entrevista a Pol Pot

Cultura Proletaria

Entrevista original publicada en ‘Bandera Roja’ (órgano de la OCE “Bandera Roja”) en abril de 1978. El contenido de la entrevista no ha sido editado en modo alguno, editándose sólo para dar coherencia, estructurar el texto y corregir errores gramaticas y/o sintácticos.

Puedes encontrar la versión en PDF aquí:
https://mega.nz/#!v1ADVJaA!RXqNfzqJunDMASy58meLE1POyHg5NAptiqSFa6WpS74

Periodista: Pronto se cumplirá el tercer aniversario de la liberación de vuestro país. ¿Podéis informarnos de lo que habéis hecho estos tres años?

Pol Pot: En este periodo, después de la liberación total de nuestro país, hemos hecho progresar la agricultura en un 90 por ciento y, al mismo tiempo, los trabajos de construcción de diques, reservas de agua, canales de irrigación en todo el país; nos proponemos eliminar el analfabetismo creando escuelas en cada pueblo; también hemos desarrollado los servicios médicos y sanitarios y la industria en todas las regiones.

Periodista: Después de la liberación de vuestro país, habéis…

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La piedra (Relato inédito del Che Guevara)

Cultura Proletaria

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Este es un impactante relato testimonial escrito por el Che en el Congo. Ocupa en su versión original, de la que fue tomado, diez caras de su libreta de apuntes, y está escrito allí directamente, con pocas correcciones en sus páginas.

El tema del relato -el anuncio de la posible muerte de Celia, su madre- ubica su escritura en algún momento posterior al 22 de mayo de 1965. Osmany Cienfuegos llevó al Che ese día “la noticia más triste de la guerra: en conversación telefónica desde buenos Aires informaban que mi madre estaba muy enferma, con un tono que hacía presumir que ese era simplemente un anuncio preparatorio. (…) Tuve que pasar un mes en esa triste incertidumbre, esperando resultados de algo que adivinaba pero con la esperanza de que hubiera un error en la noticia, hasta que llegó la confirmación del deceso de mi madre“.

En medio…

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Dilma se solidariza con Chico Buarque tras ser increpado en la calle

Dilma se solidariza con Chico Buarque tras ser increpado en la calle

25 diciembre 2015

chico-buarqueEl cantante brasileño Chico Buarque fue increpado por dos jóvenes frente a un restaurante en Río de Janeiro por apoyar públicamente al oficialista Partido de los Trabajadores (PT).

“Los petistas son una mierda”, le dijo uno de ellos. Tras la viralización de la agresión verbal, el compositor carioca recibió la solidaridad de la presidenta Dilma Rousseff y del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El músico, que recientemente firmó un manifiesto encabezado por el teólogo Leonardo Boff en el que expresó su repudio al proceso de juicio político contra Dilma, fue abordado el martes por la noche a la salida de un restaurante en el barrio de Leblon por unos jóvenes que calificaron a los miembros del PT como “bandidos”. Buarque respondió a la provocación diciendo que los “bandidos” en realidad son los integrantes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) –supuesto aliado del PT–.

El video difundido a través de las redes sociales muestra primero a un Buarque sonriente. Se le acercó el rapero Túlio Dek y otro muchacho de nombre Guilherme Mota, quien intentó provocar al reconocido compositor de Música Popular Brasileña, aludiendo a su lugar de residencia. “Para quien vive en París es mucho más sencillo”, espetó. Buarque, aparentemente sin entender el comentario, le preguntó al rapero si él vive en la capital francesa, quien le respondió que Buarque vive allá. Riendo, Chico le preguntó a Mota si es lector de la revista Veja, de marcada línea editorial contraria al oficialismo.

En otro momento, el mismo Mota aparece discutiendo de forma menos civilizada con el compositor, ofendiéndolo a él y a militantes del PT.

“¿Quienes apoyan al PT qué son?”, preguntó Mota. Buarque decidió responder con altura. “Es un petista, claro”, dijo. Pero Mota contestó de forma violenta “Son una mierda (en referencia a los simpatizantes del PT)”.

Dek, que afirmó admirar a Chico, contó que se aproximó “como ciudadano” para cuestionar el porqué de su apoyo al gobierno. “No entiendo cómo uno de los mayores ídolos de Brasil, uno de los mayores artistas, continúa defendiendo ciegamente al PT”. El rapero afirmó que no conoce a Mota ni a las personas que también se ven en el video, incluyendo al hijo del empresario Alvaro Garnero, apuntado por el sitio Glamurama como crítico del gobierno.

Chico, que se exilió en Europa durante la dictadura militar, nunca ocultó sus convicciones políticas. Incluso grabó un video en apoyo a la reelección de Dilma, exhibido durante la campaña presidencial. El domingo, el cantante participó de la grabación “O trono de estudar”, canción compuesta en apoyo a las ocupaciones de las escuelas estaduales de Sao Pablo.

Tras la difusión del video, no tardó en llegar el apoyo para el cantante. La presidenta lo hizo a través de las redes sociales. “Mi solidaridad a Chico Buarque, uno de los mayores artistas brasileños, que fue hostigado en Río de Janeiro por cuenta de su posición política”, escribió en Twitter.

Según la jefa de Estado, que está bajo amenaza de ser sometida a un juicio con miras a su destitución por supuestas irregularidades en las cuentas públicas, Brasil tiene tradición de convivir de forma pacífica con las diferencias. “Es preciso respetar las divergencias de opinión y la disputa política es saludable, pero debe ser hecha de forma respetuosa, no furiosa”. En sus palabras, la mandataria reafirmó su repudio a cualquier tipo de intolerancia, incluso ideológica, y expresó su “cariño” a Chico Buarque y sus amigos.

Por su lado, el ex presidente Lula salió en defensa del artista, y en una nota publicada el martes por la noche resaltó su trayectoria y lucha por la democracia. “Chico Buarque es un patrimonio de la cultura y del pueblo brasileño; nuestro mayor artista, intérprete del alma de nuestra gente, es admirado por todo lo que hizo y hace en la música y literatura”, dijo. “Es respetado como ciudadano que jamás dejó la lucha por la democracia y la justicia social.”

Además de los presidentes, muchos artistas brindaron su solidaridad al referente musical. Silvio Rodríguez compartió la etiqueta en apoyo al compositor brasileño en el foro de su blog, Segunda Cita. La cantante bahiana Daniela Mercury aseguró que Buarque fue uno de los artistas que más colaboraron con la democracia en Brasil. “Espero que este hecho absurdo sirva para que los brasileños aprendan un poco más sobre la historia de estos extraordinarios artistas, que deberían admirar, ya que nos enseñaron sobre el valor de la libertad de expresión.” Como si fuera poco, y tal como sucedió tras los atentados terroristas de noviembre en París, en las redes sociales también se replicó el hashtag #SouChicoBuarque, impulsado por la actriz María Ribeiro. “Creo siempre que los hashtags ‘Soy París’ o ‘Soy no sé quién’ son ingenuos. Pero en este caso, totalmente soy Chico. No soy PT, pero estoy en contra del impeachment y de la intolerancia que tomó el país”.

http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/12/25/dilma-se-solidariza-con-chico-buarque-tras-ser-increpado-en-la-calle/#.VoSWNE8YFnQ

Silvio Rodríguez: “No sé vivir sin trabajar”

Silvio Rodríguez: “No sé vivir sin trabajar”

El artista habla con La Tercera de su nuevo álbum, Amoríos, y de cómo enfrenta la adultez artística y el escenario de un posible retiro.

Claudio Vergara 27 de diciembre del 2015

Silvio Rodríguez (69) sabe que parte de sus proyectos discográficos a veces chocan como una suerte de paradoja con la realidad de su tierra natal. Mientras Cuba es hoy uno de los países con menor tasa de conectividad a internet en el planeta, con sólo un 5% de la población con acceso a la web, sus representantes subrayan a través de comunicados oficiales que su nuevo álbum, Amoríos, sólo estará disponible en formato digital y que podrá ser pesquisado en vitrinas internacionales como Spotify y iTunes.

“Es cierto que Cuba no tiene tanto internet como otros países”, reafirma el cantautor, en entrevista vía mail con La Tercera.

¿Qué le genera que el público de su país prácticamente no pueda escuchar de modo gratuito su nuevo álbum, a diferencia del resto del mundo?

Ultimamente se vienen abriendo puntos de conectividad en toda la isla. Hoy día se puede ver gente conectada con teléfonos y tabletas en muchos lugares. Donde sí hay muy poco Internet es en los hogares. Por otra parte, desde que existe mi sello Ojalá, todos mis discos han tenido ediciones para nuestra gente. En el concierto de estreno habrá una venta para nacionales, en pesos. O sea, los primeros Amoríos físicos, no virtuales, que aparecerán en el planeta Tierra los vamos a vender allí, el mismo día del lanzamiento internacional (fue el pasado lunes 21).

Sean amoríos físicos o virtuales, su nuevo álbum es un trayecto de vuelta a su era más insigne: los días en que se constituyó como el cantautor más célebre e influyente crecido en la nueva trova cubana. Estrenado precisamente a principios de la semana pasada, y sindicado como el título que rompe un silencio discográfico de seis años luego de Segunda cita (2009), Amoríos es una colección de antiguas piezas románticas escritas entre 1967 y 1980, las que nunca vieron la luz, pero hoy refaccionadas bajo las posibilidades de la modernidad y la impronta del cuarteto de jazz con que ha diseñado sus últimas obras.

“Siempre que tenía la oportunidad de hacer un disco, generalmente debía dejar fuera una buena cantidad de temas, que después se me iban quedando atrás. Esa es la razón por la que hoy puedo hacer Amoríos. Todas estas canciones tienen que ver entre sí porque todas me gustaban y, a veces, las refrescaba en mi cabeza. Tenía muy claro cómo las quería”, describe.

Al presentar un nuevo álbum, ¿siente la misma motivación que tenía hace 30 o 40 años? 

Presento nuevos proyectos porque los llevo a cabo. No sé vivir sin trabajar. Ahora mismo tengo otros cuatro discos entre manos, además de Amoríos. Si me demoro entre trabajo y trabajo es porque no estoy sometido a la oferta y la demanda, sino a un ritmo propio. Eso me da el extraordinario privilegio de ser exigente hasta la saciedad.

¿Qué es lo que más ha cambiado en usted cuando se enfrenta a la coyuntura de hacer nueva música?

Puede que el tiempo facilite una visión un poco más serena. Le dedicas su tiempo a cada árbol, pero también tomas distancia para observar el bosque.

Sus últimos álbumes tienen una intención más política, con alusiones a EE.UU. y a personajes como Allende. Lanzar este trabajo, ¿era una forma de descansar de estos tópicos en su adultez?

Con Amoríos me propuse juntar canciones de ese otro tipo de amor que también nos resulta imprescindible. En ese sentido, es un viejo proyecto.

El concepto de “amorío” apunta a una relación pasajera y superficial. ¿Encarnan esa acepción los temas de este disco? 

Seguramente no es muy justo, pero con el tiempo se tiende a ver lo que pasó con cierta levedad. Habría que remontarse atrás y volver a verlo y sentirlo todo desde sus circunstancias. La lejanía nos permite llamar amoríos a relaciones que no fueron superficiales, pero sólo pudieron trascender evocándolas.

En este título también insiste en su gusto por el jazz, tal como en los últimos años. ¿Se puede considerar que la trova más tradicional está en retirada en su obra? 

Me gusta como suenan los instrumentos acústicos. Supongo que es algo que siempre va a conectar con los humanos. Ahí está el origen de todo. Y, por supuesto, también sucede que con los años me he ido acercando más a lo jazzístico. Yo nunca hice trova tradicional, aunque por supuesto es una de mis fuentes originales. Incluso en La canción de la trova, que es mi primer “arte poética”, canto a lo nuevo, desde una forma tradicional: “Las cosas suelen transformarse siempre, al caminar”.

 

En 2016 cumple 70 años. ¿Se ha acercado a la idea del retiro con mayor frecuencia?

No contemplo retirarme completamente en lo inmediato, aunque a partir de algún momento puede que dedique más tiempo a organizar algunas zonas de mi trabajo y a otros asuntos.

En el último año, cuando a Rodríguez le llegó la hora de organizar las obligaciones laborales de su agenda, de seguro apareció un compromiso que no contemplaba su hoja de ruta inmediata: su participación en julio como invitado de la reapertura de la embajada cubana en Washington, cuando corrigió consignas y reinventó una proclama histórica: “Cuba sí, yanquis también”.

“Fue una sorpresa total y un honor para mí estar como invitado”, califica el artista ante otro de los hitos que materializó la reanudación de relaciones entre su país y EE.UU. luego de 53 años, acercamiento anunciado hace un año, en diciembre de 2014.

Si le propusieran realizar una gira por EE.UU., incluyendo Miami, como parte de la reapertura de las relaciones ¿lo aceptaría?

Depende de quién y de cómo me lo propongan.

A un año de esta decisión, ¿ve cambios significativos en Cuba? 

Cuba viene cambiando desde antes del anuncio de relaciones, aunque hay cosas que todavía esperan. Confío en la voluntad de superar errores. Confío también en el diálogo, en un plano de igualdad. La vida está demostrando que hablar y tratar de comprenderse es mejor que pelearse.

Con la muerte de Chávez, el triunfo de la oposición en Venezuela y la salida de Cristina Fernández del gobierno argentino, ¿cree que es un buen momento para la izquierda en Sudamérica? 

Son diferentes las realidades de Venezuela y de Argentina. Yo no les comparara con ligereza. Aunque en ambos países veo bastante perspectivas a las izquierdas.

http://www.latercera.com/noticia/entretencion/2015/12/661-661649-9-silvio-rodriguez-no-se-vivir-sin-trabajar.shtml